¿Otra intervención… Ahora en Cuba
Imágen recuperada de: https://stock.adobe.com/es/search?k=mapa+cuba y https://en.wikipedia.org/wiki/Donald_Trump
Recientemente las relaciones entre Estados Unidos y Cuba empezaron a escalar con amenazas y sanciones. El 20 de mayo, el fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Balach, anunció una acusación formal contra el ex presidente cubano Raúl Castro, hermano de Fidel Castro.
Esta crisis no es aislada, sino el punto álgido de una fuerte escalada bilateral que comenzó en enero de este año. En ese mes, la segunda administración de Donald Trump endureció drásticamente su postura al emitir una orden ejecutiva que declaró una “emergencia nacional” respecto a Cuba, imponiendo un severo bloqueo al suministro de combustible que paralizó aeropuertos, escuelas y hospitales en la isla, y amenazando con aranceles comerciales a terceros países, como México, que enviaran petróleo a La Habana
Estos bloqueos han empujado a la isla a una de las peores crisis humanitarias y energéticas de su historia reciente. El desabastecimiento total de diésel y de gasolina ha provocado apagones masivos de hasta 20 horas diarias, paralizando por completo el sistema de salud, el bombeo de agua y la conservación de alimentos. La estrategia de la Casa Blanca, reforzada en mayo con la orden ejecutiva 14404 que impuso severas sanciones secundarias, busca asfixiar económicamente al régimen cubano cortando los lazos comerciales de empresas internacionales mediante la exclusión del sistema financiero estadounidense.
Aunque no se han tomado medidas de intervención directa por ahora se teme que este podría ser el siguiente paso, similar a lo que pasó en Venezuela hace unos meses. Sin embargo, a diferencia de Venezuela, el régimen cubano cuenta con un aparato de seguridad interna históricamente más cohesionado y una población habituada a resistir décadas de embargo económico. Una escalada que derive en una intervención directa o en un vacío de poder no solo desataría una crisis migratoria sin precedentes hacia las costas de Florida, sino que también podría reactivar tensiones de la Guerra Fría.

